miércoles, 15 de julio de 2009

Una gripe que tarde en sanar

El hedor del gas que sale de los motores me ahoga.

Detenido en la avenida, un punto en la extensa línea que forma el tráfico, y no es una línea sola, tiene muchas ramas, recuerdo con nostalgia las tranquilas y pacíficas calles de mi ciudad originaria, y no tan originaria, pues al igual que en todos los lugares que he vivido he sido un foráneo.

Sentimientos que no encajan en una ciudad tan cruda y mal educada, mala educación que se confunde con cultura del siglo XXI.

O soy muy apegado a la vieja usanza, o el mundo a perdido cultura. La autoestima se confunde con arrogancia. El bienestar propio de pronto es hierba mala en el campo de la conciencia colectiva, un "trabajar juntos con honestidad y respeto" que empieza a perder su verdor.

Temo estar contangiandome de gripe. Una gripe que no produce resfriados ni tienes narices mojadas, no te deteriora los pulmones ni te produce llagas en la garganta.

De malo sólo es que te hace igual a los demás.

3 comentarios:

Valentina dijo...

gripe es lo unico que hay ultimamente, de la que te pela la nariz, de la que te hace llorar lo ojos, de la que te afecta la garganta, de la que te pone la piel de gallina, de la que te hace delirar de fiebre y reaccionar, renacer...

Carlos Lavida dijo...

Una vida agripada para las formas ideolégicas es lo que nos espera...

salud

Valentina dijo...

un anio despues, ya te aliviaste?